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¿Qué dice la Biblia sobre el dinero?

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  • 9 pasajes citados

Publicado el 24 de agosto de 2026

Si buscas qué dice la Biblia sobre el dinero, seguramente ya te han dado dos respuestas contrarias. Una dice que el dinero es malo, que un cristiano de verdad vive con lo justo y que querer prosperar es de poca fe. La otra dice lo contrario: que si crees lo suficiente, Dios te va a hacer rico. Las dos se apoyan en versículos. Las dos citan mal.

En este artículo vamos a hacer algo más lento y más honesto: poner el texto delante, entero, con su referencia, y dejar que hable. Todas las citas son de la Biblia católica de Torres Amat, traducción de dominio público, y cada una lleva capítulo y versículo para que la compruebes en tu propia Biblia.

La raíz de todos los males no es el dinero

Empecemos por la frase más citada del mundo sobre este tema, porque casi siempre se cita mal. Mucha gente cree que la Biblia dice que el dinero es la raíz de todos los males. San Pablo escribió otra cosa. Así dice 1 Timoteo 6:10:

Porque raíz de todos los males es la avaricia, de la cual arrastrados algunos, se desviaron de la fe, y se sujetaron ellos mismos a muchas penas y aflicciones.

1 Timoteo 6:10

La raíz no es el dinero. Es la avaricia. Y no es un matiz pequeño: si la raíz fuera el dinero, la solución sería no tener. Como la raíz es la avaricia, la solución es no ser poseído. Un hombre sin nada puede ser avaro, y un hombre con mucho puede no serlo. El problema que la Biblia señala no vive en la billetera. Vive en el corazón.

El dinero honrado es fruto del trabajo

Cuando la Biblia habla del dinero bien habido, casi siempre lo conecta con la misma cosa: el trabajo. Los libros de sabiduría son sorprendentemente prácticos en esto. Mira Proverbios 14:23:

De toda ocupación se saca provecho; pero del mucho hablar, sólo miseria.

Proverbios 14:23

Y sobre cómo crece el dinero sano, Proverbios 13:11 describe un ritmo que cualquier persona que ahorra reconoce:

Los bienes que se adquieren muy apriesa, luego se menoscaban; así como van en aumento los que se juntan poco a poco a fuerza de trabajo.

Proverbios 13:11

Lo rápido se deshace, lo lento aumenta. No hay aquí ningún desprecio por ganar dinero. Hay un método: ocupación real, paciencia, poco a poco. Lo que el texto desconfía no es de la ganancia, sino del atajo.

Servir a Dios o servir al dinero

Jesús dijo la frase más seria de toda la Escritura sobre este tema, y conviene leerla completa. Está en Mateo 6:24:

Nadie puede servir a dos señores; porque o tendrá aversión al uno y amor al otro, o si se sujeta al primero, mirará con desdén al segundo. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Mateo 6:24

Fíjate en el verbo, porque ahí está todo: servir. No dice tener, no dice ganar, no dice administrar. Servir es obedecer a un señor. La pregunta que este versículo te hace no es cuánto tienes en el banco, sino a quién obedeces cuando Dios y el dinero te piden cosas contrarias. Cuando cobrar más exige faltar a tu palabra, ¿qué cede primero? Ese es el examen.

El rico que la Biblia llama bienaventurado

Este versículo sorprende a casi todo el mundo, porque muchos ni saben que existe. Está en el Eclesiástico, uno de los siete libros que la Biblia católica conserva y otras ediciones no traen. Así dice Eclesiástico 31:8:

Bienaventurado el rico que es hallado sin culpa, y que no anda tras del oro, ni pone su esperanza en el dinero y en los tesoros.

Eclesiástico 31:8

La Escritura llama bienaventurado a un rico. No a cualquier rico: a uno que fue hallado sin culpa, que no va detrás del oro y que no puso ahí su esperanza. El texto sigue y explica por qué ese hombre merece elogio, en Eclesiástico 31:10:

El fue probado por medio del oro, y hallado perfecto, por lo que reportará gloria eterna. El podía pecar y no pecó, hacer mal y no le hizo;

Eclesiástico 31:10

La riqueza aquí no es el premio de la fe ni el pecado de los mundanos. Es una prueba. Y el texto dice, con todas sus letras, que hay quien la pasa. Esto desarma a la vez los dos discursos de moda: el que promete riquezas y el que las condena.

La paz no viene del saldo

El mismo Jesús que advirtió sobre los dos señores dio también la enseñanza más tierna de toda la Biblia sobre la provisión. Está en el sermón del monte, en Mateo 6:26:

Mirad las aves del cielo cómo no siembran, ni siegan, ni tienen graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿Pues no valéis vosotros mucho más sin comparación que ellas?

Mateo 6:26

Y unas líneas después deja la regla de orden que resume todo el capítulo, en Mateo 6:33:

Así que buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas se os darán por añadidura.

Mateo 6:33

Primero no quiere decir únicamente. Quiere decir en primer lugar. El texto no manda dejar de sembrar ni de trabajar: las aves del cielo madrugan más que nadie. Manda no vivir con el corazón estrangulado por el mañana, porque hay un Padre que sabe lo que necesitas.

Para qué prosperar: la instrucción a los ricos

¿Y si tienes dinero, o llegas a tenerlo? La Biblia tiene una instrucción directa para ese caso, y no es la que muchos esperan. San Pablo se la dicta a Timoteo para los ricos de su comunidad, en 1 Timoteo 6:17-19:

A los ricos de este siglo mándales que no sean altivos, ni pongan su confianza en las riquezas caducas, sino en Dios vivo (que nos provee de todo abundantemente para nuestro uso); exhórtalos a obrar bien, a enriquecerse de buenas obras, a repartir liberalmente, a comunicar sus bienes, a atesorar un buen fondo para lo venidero, a fin de alcanzar la vida verdadera.

1 Timoteo 6:17-19

Lee despacio lo que no dice: no les manda dejar de ser ricos. Les manda tres cosas: no ser altivos, no poner ahí la confianza, y convertir la riqueza en obras, en generosidad, en bien repartido. El dinero, en la Biblia, tiene destino. No es para acumularlo como identidad ni para quemarlo como culpa: es para trabajarlo honradamente, disfrutarlo con gratitud y repartirlo con alegría.

En resumen: ni veneno ni premio

Si juntas todos estos textos, el cuadro que sale es más sobrio y más liberador que los dos discursos que circulan. El dinero no es la raíz de ningún mal: la avaricia sí. Ganarlo con trabajo es honrado y el texto lo respeta. Servirlo es el peligro real, y se detecta mirando a quién obedeces, no cuánto tienes. Existe el rico sin culpa, y la Escritura lo llama bienaventurado. Y la prosperidad tiene un para qué que no es tu propio granero.

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Sobre el texto bíblico

Todas las citas provienen de la Biblia Torres Amat, traducción católica de dominio público (1823-1836), cotejada palabra por palabra con la edición impresa de 1884. Los salmos siguen la numeración de la Vulgata, la de las Biblias católicas. Cada cita lleva libro, capítulo y versículo para que puedas comprobarla en tu propia Biblia.

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