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Diezmo y limosna: ¿qué dice la Biblia y qué pide la Iglesia?

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  • 8 pasajes citados

Publicado el 17 de agosto de 2026

Pocas preguntas de dinero y fe generan tanta confusión como esta. Hay comunidades donde el diezmo se predica como una ley vigente con promesa de retorno financiero, y católicos que se preguntan si están en falta por no entregar un diez por ciento exacto. Vamos a poner los textos sobre la mesa, del primero al último, y a distinguir tres cosas que se suelen mezclar: qué fue el diezmo en Israel, qué hizo Jesús con él, y qué pide hoy la Iglesia católica.

De dónde viene el diezmo

La primera aparición es anterior a la ley de Moisés, y es una escena solemne. Abrán vuelve victorioso de rescatar a su sobrino Lot, y sale a recibirlo un personaje misterioso. Así dice Génesis 14:18-20:

Pero Melquisedec rey de Salem, presentando pan y vino, pues era sacerdote del Dios altísimo, le dio su bendición, diciendo: ¡Oh Abram!, bendito eres del Dios excelso, que crió el cielo y la tierra: Y bendito sea el excelso Dios, por cuya protección han caído en tus manos los enemigos. Y le dio Abram diezmo de todo lo que traía.

Génesis 14:18-20

El diezmo nace aquí como un gesto libre de gratitud ante Dios, no como un impuesto. Siglos después, la ley de Moisés sí lo convirtió en norma para Israel, ligada al templo y al sostenimiento de los levitas, que no tenían tierra propia. Así dice Levítico 27:30:

Todos los diezmos de la tierra, ya sean de granos, ya de frutos de árboles, del Señor son, y a él están consagrados.

Levítico 27:30

Nota el contexto: granos y frutos, una economía agraria, un templo concreto, una tribu sacerdotal que alimentar. El diezmo bíblico era el sistema de sostenimiento del culto de Israel.

El versículo de Malaquías que se cita en todas partes

Si has oído predicar sobre el diezmo, has oído este versículo. Es la promesa más citada del tema, y merece leerse con su contexto. El profeta Malaquías reprocha a Israel haber abandonado el templo, y transmite este desafío de Dios, en Malaquías 3:10:

Traed todo el diezmo al granero, para que tengan que comer los de mi casa o templo; y después de esto veréis, dice el Señor, si yo no os abriré las cataratas del cielo, y si no derramaré sobre vosotros bendiciones con abundancia.

Malaquías 3:10

Dos cosas saltan a la vista cuando se lee entero. Primera, el propósito declarado del diezmo: para que tengan que comer los de mi casa. Es sustento del culto y de sus servidores, no una inversión con retorno. Segunda, la promesa es real y es de Dios, pero está dicha a un pueblo concreto bajo una alianza concreta, con su templo y su granero. Convertirla en una fórmula automática, dame el diez y te devuelvo el ciento, es sacarla de su casa. Dios bendice al generoso, y lo veremos, pero no firma contratos de rentabilidad.

Qué hizo Jesús con el diezmo

Jesús mencionó el diezmo pocas veces, y la más importante es esta, dirigida a los fariseos que lo cumplían al milímetro. Así dice Mateo 23:23:

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis diezmo hasta de la hierbabuena y del eneldo y del comino y habéis abandonado las cosas más esenciales de la ley: La justicia, la misericordia y la buena fe! Estas debierais observar, sin omitir aquéllas.

Mateo 23:23

Es una jerarquía en una sola frase. Jesús no se burla del diezmo, sin omitir aquéllas, pero lo pone en su sitio: debajo de la justicia, la misericordia y la buena fe. Se puede diezmar hasta las hierbas de la cocina y tener el corazón lejos. El diezmo perfecto no sustituye lo esencial.

Qué pide hoy la Iglesia católica

Aquí conviene ser claros, porque es la duda práctica de muchos. La Iglesia católica no impone a los fieles un porcentaje. Entre los mandamientos de la Iglesia está el de ayudar a la Iglesia en sus necesidades, cada uno según sus posibilidades (puedes verlo en el Catecismo, número 2043). No es un diez por ciento de ley: es una responsabilidad real, proporcional y libre.

Y esa manera de darlo no es un invento moderno: es exactamente el espíritu que la propia Escritura enseña. Así dice Eclesiástico 35:11-12:

Todo lo que das, dalo con semblante alegre y consagra tus diezmos con regocijo. Retribuye al Altísimo a proporción de lo que te ha dado, y preséntale con alegría ofrendas, según tus facultades.

Eclesiástico 35:11-12

A proporción de lo que te ha dado, según tus facultades, con alegría. Tres criterios, ningún porcentaje. San Pablo les dijo lo mismo a los corintios cuando organizó una colecta, en 2 Corintios 9:7:

Haga cada cual la oferta conforme lo ha resuelto en su corazón, no de mala gana, o como por fuerza; porque Dios ama al que da con alegría.

2 Corintios 9:7

Resuelto en el corazón, sin fuerza, con alegría. Si el dar te lo arrancan con culpa o con promesas de retorno, no es esto lo que la Escritura describe.

La limosna: donde la Biblia pone el peso

Mientras el diezmo del templo pertenece a la historia de Israel, la limosna atraviesa toda la Biblia y llega intacta hasta hoy. El consejo más completo se lo da el viejo Tobías a su hijo, en Tobías 4:7-9:

Haz limosna de aquello que tengas, y no vuelvas tus espaldas a ningún pobre; que así conseguirás que tampoco el Señor aparte de ti su rostro. Sé caritativo según tu posibilidad. Si tuvieres mucho, da con abundancia; si poco, procura dar de buena gana aun de este poco que tuvieres;

Tobías 4:7-9

Es la regla proporcional otra vez, dicha para todos los bolsillos: nadie es tan pobre que no pueda dar de buena gana, ni tan rico que el dar le quede pequeño. La limosna en la Biblia no es una propina al pasar: es parte del culto, de las que Dios mira.

La medida de Dios no es el monto

¿Y cómo mide Dios lo que damos? Jesús lo mostró una tarde en el templo, mirando el cepo de las ofrendas. Así dice Lucas 21:1-4:

Estando un día Jesús mirando hacia el gazofilacio o cepo del templo, vio a varios ricos que iban echando en él sus ofrendas. Y vio asimismo a una pobrecita viuda, la cual echaba dos blancas o pequeñas monedas. Y dijo a sus discípulos: En verdad os digo, que esta pobre viuda ha echado más que todos. Por cuanto todos éstos han ofrecido a Dios parte de lo que les sobra

Lucas 21:1-4

Ha echado más que todos, dijo de la ofrenda más pequeña de la tarde. Dios no mide el monto: mide la proporción y lo que cuesta. Con esa medida, cualquier persona puede dar como la viuda, y ningún rico puede comprar el primer puesto.

En resumen

El diezmo fue la ley de sostenimiento del culto de Israel, y como gesto de gratitud proporcional sigue siendo un modelo hermoso y voluntario. Jesús lo subordinó a la justicia y la misericordia. La Iglesia católica no te pide un porcentaje: te pide ayudar según tus posibilidades, y la Escritura añade el cómo, con alegría y a proporción de lo recibido. Y la limosna al que lo necesita no es opcional ni decorativa: es de las cosas que el Señor mira de cerca, con una vara que favorece al que da de lo necesario sobre el que da de lo que sobra.

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Sobre el texto bíblico

Todas las citas provienen de la Biblia Torres Amat, traducción católica de dominio público (1823-1836), cotejada palabra por palabra con la edición impresa de 1884. Los salmos siguen la numeración de la Vulgata, la de las Biblias católicas. Cada cita lleva libro, capítulo y versículo para que puedas comprobarla en tu propia Biblia.

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